domingo, 31 de agosto de 2008

¿Dónde están?

Respecto a aquellos que se mudan,
no los extraño,
no se van, entiendes,
sólo se mudan.
¿Qué dices? ¿Las distancias?,
nimiedades,
jamás hemos estado más lejos que ahora,
detrás de la computadora,
que estés aquí o en Roma.
¿Lo ves?
Ellos tampoco extrañan,
encuentran bizarro estar lejos,
y nosotros aquí, pensando, creyendo...
Creemos que su mundo lejano es como el nuestro,
pero cuando se levantan,
sus mañanas no son como las de aquí,
¿dónde están?.

sábado, 30 de agosto de 2008

Mariposa

Querer las palabras,
palabras vacías,
suenan, pero no significan.
Quiero sentir como siente el árbol el viento,
recordar aquel momento nuestro.

Importancia,
relevancia,
solo para mí.
El acto sublime, que lo es todo para uno
y tan poco para esos de palabras vacías.

Pero tus manos,
en su interior se agita la loca neurona de mis instintos.
De tus ojos surge mi sonrisa,
de la tuya sale un todo,
lineas curvas, colores.

Me pintan tus ojos,
círculos morados
espirales naranjas,
destellos y luces neón.

Me desenvuelvo ante ti como una mariposa,
deseo sentir el viento sobre mis alas,
arrugadas, aún.

Me ves con las alas extendidas,
me envuelves,
corren tus manos, el viento,
se deslizan suaves.

Dulce sabor fresco,
sabor, el viento.

viernes, 29 de agosto de 2008

Siempre el beso...

Explico,
Mañanas frescas,
Rocío, viento.
¿Porqué tan serios?
Un beso sorpresa,
no te conozco.
¿Será mujer? Quizá un hombre.

Actitudes y artífices,
máscaras espantosas.
Las mujeres de perfumes baratos,
los hombres admirablemente sencillos,
serios, van todos casi pensando.

¿Quién les sacara una sonrisa?
Caminan dormidos,
son ríos imperturbables,
hipnotizados por fuerzas veloces y naranjas.

Ir en contra del río,
el afluente de peces incapaces de sentir su movimiento.
¿Qué sueñan?
Un beso tuyo, soñoliento,
feliz.

Quedarme en tu memoria,
una cosa más en qué pensar.
El beso,
al caminar,
cuando llueve,
si deseas.
Entre la multitud de labios,
mis labios.
En los ojos,
mi mirada verde.

Recordarás que no me conoces,
nunca escuchaste mi nombre,
soy Morada, Verde... Soy yo.
Buscarnos,
otra mañana, otro rocío.
Buscar un beso distinto,
entre la lista interminable de sus laberintos.