miércoles, 24 de junio de 2009

La extranjera

Jamás se supieron engañados aquellos novios quienes en sus ojos veían ligeras huellas de amor y nostalgia. Tampoco ella estaba enterada del crimen que cometía al decirles que los amaba. La extranjera venía a conocer la ciudad y los hombres pasaban ante ella como parte del escenario. Y, quizá para ellos la extranjera era el escenario y de ser así que pobres se quedaron.

Los ojos de ésta, debo admitirlo, no envidian a todos los que haya visto en la vida. Son una mezcla de olas verdes en un fondo azul, se oscurecen cuando llueve y brillan con los primeros rayos de sol. Además, parecieran estar más conectados con los fenómenos meteorológicos que con el corazón de la joven, lo cual, interpretado por sus ingenuos amantes era prueba de su intrigante misticismo.

En breve, no podemos decir que ella fuera culpable de dar fin a los suspiros de aquellos, y éstos no son sino víctimas de una fuerza superior. Humedecía sus labios antes de fumar, usaba lentes oscuros de montura amarilla, nunca dejaba en casa su bufanda morada ni cambiaba su morral roto por los tantos nuevos que le habían regalado. Leía libros en idiomas que aún no comprendía cuyas portadas siempre eran exquisitas, usaba tenis rotos y un corte de pelo “europeo”. Al hablar invertía el orden natural de las oraciones a tal grado que usualmente ella tampoco sabía qué decía, sin embargo, sus amantes siempre lo supieron.

Olvidada, despreciada, subvalorada; la extranjera huía de un país que no era el suyo y cuya tradición la constituía, se escondía de su propio pensamiento, no había mayor secreto. En labios desconocidos abandonaba sus miedos, quedando desnuda como los árboles en otoño. Y desnuda usaba de vestido las palabras con las que los amantes la adornaban. Ella era la poesía que cada uno se hacía de ella, el reflejo de un clima inestable. Sí, yo también me enamoré de los ojos de la extranjera y sólo soy parte de esa enredadera que la envuelve y embellece.

3 comentarios:

uh uh uh dijo...

Ay sí, todos queremos con la misma nomás porque no nos pela y porque tiene cero sentido de la moda.

uptolin

NMMP dijo...

secundo la moción de jl

Mondblüme dijo...

Me recordó a las piedras de río que hay en el jardín: cubiertas de flores y suave hierba, en verdad hermosas, frías, duras, cuarteadas.