domingo, 12 de julio de 2009

San Miguel de Allende

Te dejaste seducir por sus joyas de plástico,
cuando las tuyas eran de esmeralda.
Ignoraste su impiedad,
cuando tu tierra roja todavía le rezaba a Tláloc.
Empezaste a bailar con tu ritmo norteño
unos swings que no te quedaban.
Dime María que hiciste del acordeón,
dime María si aún cantas.
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Nada, te recorro palmo a palmo
pero no estás, no eres tu.
Parece que oigo tu voz,
pero es una extraña la que canta.
Esa voz, María, la vendes a esos extraños
que con baratijas te pagan.
Sí, aún te ves linda,
con tus alhajas,
que no son ámbar ni esmeralda
y no significan nada.

3 comentarios:

uh uh uh dijo...

Ohh. Diría que me gusta, pero no lo haré.

Pia dijo...

A mi si me gusta, tambien me gusta el nuevo look de tu blog.

Mondblüme dijo...

We are used to. So used to.